parís. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, no tendrá tiempo de saborear el éxito de su primer viaje a China y hoy, nada más aterrizar en suelo francés, deberá hacer frente a la oleada de violencia desatada en los barrios periféricos de París a raíz de la muerte de dos adolescentes en Villiers le Bel, al norte de París.
Los dos chicos, de 15 y 16 años, fallecieron el domingo cuando colisionaron contra un coche de policía cuando circulaban sin casco y a gran velocidad en una mini-moto de un tipo que tiene la circulación prohibida en la vía pública, según fuentes oficiales. La Fiscalía de Pontoise, que investiga el accidente, confirmó ayer la ausencia de responsabilidad policial en el hecho.
La segunda jornada de tumultos se saldó ayer con al menos 82 policías heridos, cuatro de ellos graves, nueve jóvenes detenidos y grandes destrozos materiales en edificios públicos. La biblioteca municipal de Villiers y una escuela infantil colindante quedaron reducidas a cenizas, y negocios privados como supermercados y concesionarios automovilísticos fueron también pasto de los incendios provocados por la cólera juvenil. El cómputo de los coches calcinados hasta el momento se eleva al menos a 60.
El primer ministro, François Fillon, y la titular de Interior, Michèle Alliot-Marie, visitaron ayer a los agentes heridos y ambos reiteraron los llamamientos a la calma y anunciaron un refuerzo significativo de las fuerzas del orden en la zona.
Los vecinos de la localidad expresan su desesperación al ver el resultado de una noche más de destrozos y los sindicatos policiales dieron la voz de alarma al constatar la presencia de armas convencionales y de caza durante los enfrentamientos entre jóvenes y fuerzas del orden.
"Lo que nos dicen los colegas que están allí es que la situación es peor que en 2005 porque el lunes se elevó un grado al aparecer las armas", declaró el secretario general del sindicato Synergie, Patrice Ribeiro.
Este hecho parece marcar la diferencia entre los sucesos que se viven ahora en las barriadas del norte de París y lo que pasó en 2005 cuando ardieron los suburbios durante tres semanas tras la muerte de dos jóvenes que se electrocutaron al empotrarse en un transformador cuando huían de la Policía. "En 2005 no había disparos hacia nuestros colegas. Esa es una novedad. No había gente que de manera tan vehemente atacara y no dudara en cargar contra las fuerzas del orden. Eso es nuevo respecto a 2005", resaltó el secretario general del sindicato policial SGP-FO, Nicolas Comte.
Además, en tan solo dos días de enfrentamientos entre policías y jóvenes el balance es más alto que hace dos años: más de 120 policías heridos, la mitad de los que lo fueron en las tres semanas que duraron los tumultos en noviembre de 2005.
reunión Este panorama ha llevado al presidente Sarkozy a convocar hoy mismo una reunión en El Elíseo para abordar la cuestión de la seguridad en los barrios periféricos.
El primer ministro francés, François Fillon, calificó ayer de "inaceptables" los actos de violencia y llamó "criminales" a quienes disparan contra los policías. Fillon se entrevistó con las familias de los dos chavales fallecidos a quienes pidió que tengan "confianza" en la justicia francesa.
"La justicia no es la venganza, es la justicia independiente que debe arrojar toda la luz sobre las circunstancias de este drama y también sobre la violencia producida durante la noche del domingo al lunes y durante la del martes", dijo ante la Asamblea Nacional. >agencias